Mañana se jugará la última fecha y las Gigantes ya no dependen de sí mismas: tienen que ganarle a Japón y que se den otros resultados, en la previa improbables: que Canadá derrote al invicto Australia y que Hungría se imponga a Turquía, para igualar el cuarto puesto con las locales y dejarlas afuera por la ventaja deportiva. Cualquier otra combinación deja afuera al equipo de Gregorio Martínez, que encima jugará en primer turno (a las 8.30 hora argentina) y sabe que venciendo a las niponas asegura la clasificación de canadienses y húngaras, que jugarían a continuación solo para cumplir y con todo el público en contra, ya que en Turquía quieren que clasifique Turquía y no Argentina.
Como sea, no es imposible. Todavía hay chance de un milagro y dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero ahora mismo la tabla de posiciones (y el contexto) dice el Mundial está muy lejos. Y es increíble, teniendo en cuenta lo cerca que estaba... (Foto FIBA)



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