Muchos de quienes lo vieron jugar no dudan de calificarlo como el mejor base extranjero que vino a jugar a Argentina. Otros van un poco más allá y dicen que fue el mejor estadounidense que jamás allá jugado en nuestro país. Clarence Metcalfe marcó una época en Gimnasia: llegó en 1978, condujo al Lobo a ser campeón metropolitano ese mismo año y el siguiente, y campeón argentino de clubes en 1979 y 1980. En los años previos a la creación de la Liga Nacional, fue el salto de calidad que los triperos necesitaban para superar a Obras, Lanús, Ferro, Hindú de Córdoba y todos los que se le pusieran enfrente. Solo medía 1,80 metros, pero brillaba por su poder de gol, su dribling, explosividad, visión de juego y carácter para ser la estrella más brillante de un equipo que hizo historia y que los años fueron haciendo cada vez más grande. Por eso, fue enorme la conmoción en la ciudad cuando anoche comenzó a circular la noticia de que falleció a los 74 años, en un golpe al corazón de los hinchas memoriosos que lo adoptaron como a su ídolo y nunca lo pudieron olvidar.



Enorme jugador al igual que Michael Jackson. Gran e inolvidable equipo de Pichón. Párrafo aparte para Amadeo, un señor
ResponderEliminarGran jugador.Exelente Tecnica.,gol y fintas
ResponderEliminarEspectaculares.
Un distinto para la epoca.