martes, 4 de junio de 2024

Gracias por el fuego

Fue el arquitecto del mejor equipo de la historia del básquetbol argentino y uno de los mejores de todos los tiempos de la FIBA. Llegó a la selección como asistente de Walter Garrone en 1992 y se mantuvo en el cargo con Guillermo Edgardo Vecchio y Julio Lamas, hasta ser nombrado el técnico principal en el año 2000. Ya había hecho historia en Atenas de Córdoba, con el que fue múltiple campeón en el país y en Sudamérica, pero con el equipo nacional superó todo lo imaginable: campeón de América en 2001, subcampeón mundial en 2002 y campeón olímpico en 2004, venciendo en cada uno de esos torneos a Estados Unidos, que nunca había perdido con jugadores de la NBA y cayó dos veces ante los bravos muchachos de Rubén Magnano. El cordobés también dirigió en Italia y España, condujo los seleccionados de Brasil y Uruguay, y está en el Salón de la Fama como el gran estratega que le dio forma a nuestra Generación Dorada. El año pasado vio la luz su biografía, escrita por Gabriel Rosenbaun, y el gran DT acaba de renunciar a agregarle un capítulo más: anunció su retiro como entrenador, en una noticia que sorprendió a todos y que obliga a escribir sobre él con un agradecimiento eterno para quien nos hizo tan felices. Gracias eternas, Rubén. Gracias por el fuego. (Foto elgrafico.com.ar)

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